El Peque y La Peque: orgullazo nacional más allá del éxito

por Mariano Dayan / Fuente Diario OLE

Diego Schwartzman y Nadia Podoroska se metieron en las semis de Roland Garros en una jornada llena de matices: alto tenis, palazos por todos lados, sudor, garra y amor propio. Ya son campeones…

Casi siete horas de alto voltaje, de alto tenis, de palazos por todos lados, de sudor y garra, de amor propio, de cabeza y mentalidad muy fuertes, y con dos argentinos como grandes protagonistas, desde ya es un orgullazo. Y si se le suma que fue en el court central, en el Philipe Chatrier de Roland Garros, la historia se potencia. Y para tener por primera vez después de 16 años semifinales de Grand Slam en simultáneo, magnífico, épico.
Hoy el nombre de Podoroska ya no es propiedad del nicho del tenis sino que en pocas horas se transformó en un apellido tan ucraniano como nacional. Detrás del exitismo, a no engañarse porque la madre de este momento es su encumbramiento en Roland Garros, hay una joven rosarina laburante, que lució con medalla de oro en los Juegos Panamericanos de Lima (estaba 287 en el ranking mundial, en agosto del año pasado, y hasta lloró cuando la cruzaron con Sabatini) y que seduce con su nivel: personalidad y técnica para avasallar a una número 5, con fierrazos, constancia y mente de hierro. Nadia desde esta semana ya no es más «propiedad» del tenis o de los que siguen el deporte, sino de muchos que la conocieron al verla o escucharla por esta irrupción sorpresiva desde qualy, récord en Rolanga.